La ejecución de una obra no es una sucesión de trabajos aislados, sino un proceso técnico estructurado en fases que deben desarrollarse de forma coordinada.
En un apartamento turístico, donde intervienen requisitos normativos, exigencias de uso intensivo y objetivos de rentabilidad, este proceso adquiere aún más relevancia.
Cada fase condiciona la siguiente. Un error en las etapas iniciales se arrastra hasta el final de la obra, afectando tanto al resultado como a los costes, plazos y capacidad de explotación.
Comprender este proceso permite anticipar decisiones, reducir incertidumbre y garantizar que el proyecto se materializa de forma coherente, conforme a normativa y preparado para su posicionamiento en el mercado.
1. Análisis previo y definición del alcance
Antes de iniciar cualquier intervención, es imprescindible realizar un análisis técnico del inmueble.
Se evalúa el estado constructivo, las instalaciones existentes, la viabilidad urbanística y los condicionantes normativos, especialmente en relación con el Código Técnico de la Edificación (CTE): habitabilidad (DB-HS), seguridad de uso (DB-SUA) y eficiencia energética (DB-HE).
Además, en esta fase se realiza una lectura estratégica del activo: capacidad potencial, tipología de usuario, posibilidades de redistribución y encaje en el mercado turístico.
Una mala interpretación en este punto condiciona todo el desarrollo posterior.
2. Proyecto técnico y documentación
El proyecto técnico define con precisión cómo debe ejecutarse la obra.
No se limita a planos, sino que incorpora:
- definición constructiva detallada
- justificación normativa completa (CTE: DB-SI, DB-HS, DB-HE, DB SUA)
- desarrollo de instalaciones conforme a REBT y RITE
- mediciones y presupuesto
Un proyecto bien desarrollado reduce la incertidumbre en obra, minimiza modificaciones y permite un control económico real desde el inicio.
3. Licencias y tramitación administrativa
Se tramitan las licencias necesarias en función del alcance de la intervención.
La documentación presentada debe justificar el cumplimiento normativo y urbanístico, incluyendo compatibilidad de uso turístico en el inmueble.
Esta fase no solo valida el proyecto, sino que establece el marco legal en el que se desarrollará la obra.
Errores aquí pueden suponer paralizaciones o limitaciones posteriores en la explotación.
4. Preparación de obra
Se estructura la obra a nivel operativo.
Esto implica:
- planificación temporal detallada
- contratación de la constructora
- definición de fases y solapes
- coordinación inicial de oficios
Además, se revisan aspectos técnicos clave como trazados de instalaciones, puntos críticos de ejecución o compatibilidades entre sistemas.
Una buena preparación reduce significativamente incidencias posteriores.
5. Demoliciones y trabajos previos
Se ejecuta la eliminación de los elementos existentes.
Más allá de la demolición, esta fase permite:
- verificar el estado real del inmueble
- detectar patologías ocultas
- comprobar estructura e instalaciones
Es habitual encontrar desviaciones respecto a la información inicial, por lo que esta fase requiere supervisión técnica para adaptar el proyecto si es necesario.
6. Redistribución y albañilería
Se construye la nueva lógica espacial del apartamento.
No se trata solo de levantar tabiquería, sino de materializar decisiones clave de proyecto:
- proporción de espacios
- relación entre estancias
- recorridos y circulaciones
Se aplican criterios de habitabilidad (CTE DB-HS) y seguridad de uso (DB SUA), asegurando que el espacio no solo funciona, sino que cumple normativa.
7. Ejecución de instalaciones
Se desarrollan todas las instalaciones del inmueble, siendo una de las fases más técnicas.
Incluye:
- ejecución eléctrica conforme a REBT
- sistemas de climatización según RITE
- ventilación conforme a DB-HS (especialmente calidad del aire interior)
- fontanería y saneamiento
Además de su ejecución, es clave su correcta integración en el espacio, evitando soluciones forzadas o visibles que afecten al diseño.
8. Cerramientos, revestimientos y acabados
Se ejecuta la envolvente interior del proyecto.
Aquí se materializan aspectos clave:
- calidad de ejecución
- precisión en encuentros
- coherencia de materiales
Se verifican exigencias como:
- reacción al fuego (DB-SI)
- resbaladicidad (DB-SUA)
- condiciones higiénicas (DB-HS)
- comportamiento térmico (DB-HE)
Esta fase define gran parte de la percepción final del espacio.
9. Equipamiento técnico del inmueble
Se instalan los elementos que permiten el funcionamiento real del apartamento.
Incluye:
- montaje de cocina completa
- instalación de electrodomésticos
- ajuste de sistemas de climatización
- configuración de iluminación técnica
No se trata solo de instalar, sino de comprobar funcionamiento, eficiencia y cumplimiento normativo.
Una mala integración en esta fase puede generar incidencias desde el primer uso.
10. Amueblamiento y funcionalidad del espacio
El amueblamiento define cómo se utiliza el apartamento.
Se trabaja sobre:
- capacidad real del inmueble
- ergonomía
- facilidad de uso
- resistencia al desgaste
En apartamentos turísticos, el mobiliario debe responder a un uso intensivo, evitando soluciones frágiles o difíciles de mantener.
La distribución del mobiliario debe reforzar la percepción espacial definida en proyecto.
11. Decoración y construcción de la imagen
La decoración construye la identidad del espacio.
No es un añadido, sino una extensión del proyecto arquitectónico:
- coherencia material
- paleta cromática
- iluminación ambiental
- equilibrio visual
Se busca generar un espacio reconocible, con personalidad, capaz de diferenciarse en el mercado.
Aquí se define gran parte del valor percibido del activo.
12. “Vestir” el apartamento: puesta en escena
El apartamento se prepara para su uso real y para su presentación.
Incluye:
- textiles completos
- menaje
- elementos funcionales
- orden y composición del espacio
Esta fase traduce el diseño en experiencia.
El objetivo es que el usuario perciba confort, calidad y coherencia desde el primer contacto.
13. Imagen y posicionamiento del activo
El proyecto se transforma en producto.
Se desarrolla la imagen con:
- fotografía profesional
- dirección de arte en encuadres
- selección de puntos de vista
- coherencia visual en plataformas
Un buen diseño sin una buena representación pierde visibilidad.
Aquí se conecta directamente con la rentabilidad del inmueble.
14. Revisión final y entrega
Se realiza una revisión integral:
- comprobación de instalaciones (REBT, RITE)
- validación de ventilación (CTE DB-HS)
- revisión de seguridad (DB-SI, DB-SUA)
- control de acabados
Se corrigen incidencias y se prepara la documentación final.
Una entrega técnica correcta evita problemas en fases posteriores.
15. Puesta en explotación
El inmueble entra en funcionamiento real.
Se valida:
- comportamiento del espacio
- uso por parte del usuario
- funcionamiento de instalaciones
- respuesta del mercado
Es el punto donde se comprueba si el proyecto cumple su objetivo: funcionar como un activo rentable.
Conclusión
El desarrollo de un apartamento turístico es un proceso completo que va mucho más allá de la ejecución de obra.
Desde el análisis inicial hasta la construcción de la imagen final, cada fase tiene implicaciones técnicas, económicas y estratégicas.
Solo un enfoque global permite transformar un proyecto en un activo competitivo.
Contáctanos


